¿Cómo educar en la higiene interdental?

Publicado por Claus Rey en

Higiene interdental educación

Si bien el cepillado dental es un hábito mayoritario entre la población, la realidad es distinta en cuanto a limpieza interdental. Los beneficios de la limpieza interdental son obvios para los profesionales dentales y la sociedad va descubriendo poco a poco sus ventajas. Pero ¿Cuál es la mejor forma para transferir estos conocimientos a nuestros pacientes y ayudarlos a mantener hábitos saludables?

 

La necesidad de rutinas en enfermedades periodontales

En pacientes sanos, el objetivo es mantener los buenos hábitos que ya forman parte de su rutina diaria.

Sin embargo, en el tratamiento de pacientes con enfermedades periodontales o caries, es necesario un cambio activo y consciente de los hábitos para lograr el nivel deseado de higiene bucal.

Al tratar de mejorar la salud bucal de un individuo, es de gran ayuda comprender las particularidades de cada paciente, los mecanismos involucrados en cambiar y formar nuevos hábitos, es decir, el proceso mediante el cual los nuevos comportamientos se adoptan por completo.

 

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Un enfoque centrado en el paciente

La relación de confianza entre el profesional dental y el paciente es básica ya que creará un sentido de responsabilidad mutua. Compartir toda la información relevante con él es también esencial porque el auto-conocimiento fomentará la adquisición de nuevos hábitos.

El profesional, ya sea el dentista, higienista, implantólogo, etc. en muchos de estos casos, debe informar al paciente sobre su estado y necesidades orales y ayudarlo en su tarea de evaluar y, si es necesario, considerar cambiar los hábitos actuales. Es importante que cada paciente parta de su situación, eso mejorará las condiciones de generación y cumplimiento de nuevos hábitos y de esta forma se involucrará activamente. En estas negociaciones se deben respetar los deseos y creencias del paciente y luego llegar a un acuerdo.

Generar confianza a través de la comunicación verbal y no verbal contribuye a que se establezcan sinergias positivas en la interacción. El lenguaje corporal, el contacto visual, las expresiones faciales… también la escucha activa y la voz, son claves para el vínculo de confianza. Aunque siempre manteniendo la distancia de seriedad que corresponde.

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La técnica de higiene interdental personalizada

Las investigaciones demuestran que escuchar y evaluar, primero, las habilidades y la motivación del paciente, antes de dar consejos, ayudará en el cumplimiento de las rutinas de auto-cuidado oral.

Las recomendaciones sobre el dispositivo óptimo de limpieza interdental deben, por lo tanto, basarse en la situación clínica, así como en la destreza manual y el nivel de motivación de cada paciente.

Elegir el dispositivo que sea más fácil de usar y tener en cuenta las preferencias personales favorece la motivación en la toma de hábitos. Los resultados de la investigación también señalan que el cepillo interdental es el dispositivo más efectivo y que mejor aceptación tiene entre los pacientes.

El o la higienista dental debe instruir de manera igualmente didáctica y con detalles sobre cómo usar el dispositivo elegido y debe asegurar que la técnica se ha comprendido y dominado perfectamente.

Mientras que es responsabilidad del paciente tomar conciencia de la importancia de las nuevas rutinas y establecer el hábito de la correspondiente higiene bucodental a realizar en casa.

 

Contexto, repetición y tiempo

En el mismo estudio, se hizo un seguimiento de los participantes después de que cada uno eligiera el procedimiento de limpieza interdental deseado.

La incorporación de la rutina en su vida diaria fue aumentando con el tiempo y tardó, de media, 66 días para que se incluyera por completo.

Vale la pena señalar que saltarse la rutina esporádicamente no tuvo impacto y finalmente la repetición hizo que se creara un hábito estable.

Teniendo en cuenta estos hallazgos, es natural guiar al paciente a encontrar el momento adecuado para la limpieza: puede realizarse en el aseo nocturno, después del cepillado normal, pero cada paciente debe buscar la rutina que le haga sentir cómodo.

Hay que evitar, además, todos los obstáculos que puedan interferir en la formación de estos hábitos y es aconsejable, por ejemplo, recomendar que el paciente adquiera todos los productos necesarios para el tiempo de formación y adquisición de la rutina. O también podemos utilizar un diario de monitoreo y establecer metas intermedias para motivar a la persona. Y sobre todo se debe minimizar la brecha entre la intención de formar un hábito y su plena adopción.

Pero incluso si el proceso se interrumpe o se pierde la costumbre, es cada vez más fácil retomarla. Comprender que la formación de hábitos es un paso a paso, en el que un incumplimiento no afecta los resultados en su conjunto, es muy útil y reconfortante tanto para el profesional cómo para el usuario.

 

Conclusión

Sin la cooperación del paciente y sin tener a la persona motivada, el higienista, odontólogo, profesional dental, no logrará establecer la limpieza interdental como un hábito completamente incorporado. El profesional tiene un papel importantísimo, tanto como psicológico motivacional como instructor en la elección y uso de los dispositivos.

Es todo un desafío facilitar la formación de hábitos en el paciente, pero es también muy inspirador y gratificante.

Odontopediatra TePe Anna Nilveus Olofsson

 

 

 

Anna Nilvéus Olofsson

DDS, Gerente de Odontología y Asuntos Científicos de TePe


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